Agés

Agés

Bello y pequeñito pueblecito castellano.

Aquí desde hace 900 años cuando familias campesinas okupan estas tierras y las cultivan. Niños, niñas, abuelas… personas de origen castellano, euskaldún, islamizados... una mezcla de gentes libres que se entienden, apoyan y agrupan en pequeñas aldeas.

Calles cuidadas y lindas en las que gracias a los vecinos y vecinas se conservan muchas muchas de sus casas con la arquitectura tradicional castellana de la zona. Con sus zócalos o primeros pisos de piedra caliza y el entramado de madera relleno con adobes, cantos y piedras y con los peculiares yesones del pueblo de Agés.

También han sido los vecinos del pueblo los que han mantenido la antigua fragua, el potro, el horno y el lavadero comunales. Y no solo siguen estando en pie cual museo sino que siguen existiendo como aquello para lo que fueron construídos por quienes hace tantos años habitaron Agés y dependían de ellos para la supervivencia, como vecinos y como pueblo. Vamos que el antiguo horno comunal de pan sigue siendo un antiguo horno en el que se hace pan de manera comunal, la fragua puede usarse (y lo ha hecho) para la reparación de las cada vez más escasas herra-mientas, y si quisiérais podríais lavar vuestras ropas con el sudor del camino en el lavadero comunitario del pueblo como hacían las mujeres.

¡Que este pueblo está vivo y no es un tan-espectacular-como-muerto museo como tantos otros!

Todas estas historias vivas del pueblo e infinitas otras os las cuenta  en un paseo guiado Uldarico García por las tardes a las 18:30h.

Se reúne con quienes quieran dar un paseo por el pueblo y os va contando sus historias y experiencias de haber vivido en Agés hace 50 años… que no es la prehistoria… para eso Atapuerca.

 

 

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